A continuación, la segunda parte del artículo de André Levesque de One Peter Five (1P5).

La Posición Contraria

Todo individuo que plantee un argumento en favor de un asunto de fe, moral, o Tradición, debiera plantear un fuerte argumento en la posición contraria para no caer en un sesgo por confirmación o un argumentum ad logicam (subterfugio). Por eso me gustaría considerar algunos de los textos utilizados para respaldar la comunión en la mano, relacionados con el ressourcement (Francés por "nueva teología), dado que es usualmente el principal argumento en favor de la comunión en la mano.

San Cirilo de Jerusalén (350)

"Cuando te acerques a comulgar, haz con tu mano derecha un trono a tu mano izquierda que recibirá al Rey.  En el hueco de la mano recibe el cuerpo de Cristo, y responde Amén." [11].

A primera vista, esta cita parece un argumento fuerte en favor de la práctica de la comunión en la mano durante la Era Patrística. Este fragmento proviene de una de las cinco catequesis de Pascua (mistagógicas) atribuidas a San Cirilo. Sus 18 catequesis para los catecúmenos que se preparaban para el bautismo son indiscutibles, pero hay un debate sobre si estas cinco catequesis subsiguientes han sido correctamente atribuidas al gran santo. El Dr. Taylor Marshall es un erudito que lo duda. Él plantea que algunos manuscritos no atribuyen estas catequesis a San Cirilo [12]. Más aún, él escribe que esta misma cita prosigue y menciona que el cuerpo de Cristo debiera ser acercado a los ojos y la frente y que el que lo recibe debiera tocar sus labios con la preciosísima Sangre de nuestro Señor [13].

Más aún, la misma Catequesis Mistagógica ofrece algunos textos bastante confusos para los promotores de la comunión en la mano :

"…no con las manos extendidas, sino doblándolas abajo, y con adoración y reverencia…"

"…cuidando de que nada se te pierda de Él. Pues todo lo que se te caiga considéralo como quitado a tus propios miembros. Pues, dime, si alguien te hubiese dado limaduras de oro, ¿no las cogerías con sumo cuidado y diligencia, con cuidado de que nada se te perdiese y resultases perjudicado ? ¿No procurarás con mucho más cuidado y vigilancia que no se te caiga ni siquiera una miga, que es mucho más valiosa que el oro y que las piedras preciosas ?" [14].

Parece razonable dudar de la legitimidad de esta cita dado que tiene algunas afirmaciones confusas y extrañas sobre la recepción de la comunión y que algunos eruditos dudan que haya sido atribuida correctamente a San Cirilo de Jerusalén. No obstante, estoy dispuesto a conceder su autenticidad.

San Basilio (330–379)

Con frecuencia se utiliza a San Basilio como fuente para demostrar la existencia de la comunión en la mano durante la Era Patrística. Sin embargo, él sostiene claramente que recibir la comunión en la propia mano solo está permitido en tiempos de persecución o, como en el caso de los monjes en el desierto, cuando no hay diácono o sacerdote disponible para su entrega [15].

Otras obras

San Atanasio (298–373), San Cipriano (210–258), San Juan Chrisóstomo (349–407), y Teodoro de Mopsuestia (350–428) pueden atestiguar sobre la práctica de la comunión en la mano. San Atanasio se refiere al lavado de manos antes de la recepción. San Cipriano, San Juan Crisóstomo y Teodoro de Mopsuestia mencionan cosas similares, como la recepción en la mano derecha para pasar luego a adorarlo y besarlo [16].

No queda claro cuál era la práctica extendida desde los tiempos apostólicos hasta la publicación del Edicto de Milán (313). De estas obras uno puede ver claramente que la recepción de la comunión en la mano era practicada en la primera parte de la Era Patrística en la Iglesia (circa 313–400). Sin embargo, pareciera que hacia fines de los años 300 en adelante la comunión en la boca se volvía popular e iba a pasar a ser la norma para su recepción. La comunión en la mano había por tanto disminuido hacia el final de la Era Patrística y eventualmente traería consecuencias graves tales como la excomunión.

¿Por qué este cambio en la práctica hacia fines de la Era Patrística ? Textos como los de San Cirilo de Jerusalén y Teodoro de Mopsuestia pueden darnos una clara idea. Mencionan el acercar el Cuerpo Eucarístico y la Sangre de Nuestro Señor a nuestros ojos, labios, y frente [17]. La Iglesia, con la inspiración del Espíritu Santo, creyó más adecuado cambiar la práctica por una adoración más apropiada de Nuestro Señor. La brasa ardiente del Serafín [18] era ahora la base para una correcta recepción litúrgica de la eucaristía. Otros factores que claramente han sido tenidos en cuenta fueron las posibles pérdidas de partículas de la eucaristía y el posible robo de hostias. Dado que la eucaristía es la "fuente y culmen de la vida cristiana" [19], se deduce que protegerla habría sido la primera y mayor preocupación de la Iglesia. Finalmente, la Iglesia vio en la práctica de la comunión de rodillas y en la boca una manera de incrementar la fe en la Presencia Real del Señor en la eucaristía. Una linda manera de confirmar esta afirmación es observar la Revolución Protestante. Zwingli y Calvino negaron la Presencia Real, y su solución para reducir la creencia en este dogma de fe fue introducir la comunión de pie y en la mano [20].

¿Qué debe hacerse ?

No es extraño que la creencia en la Presencia Real haya caído en picada desde el Vaticano II. El Index of Leading Catholic Indicators (Índice de Principales Indicadores Católicos) de Kenneth C. Jones muestra la caída de todas las principales categorías estadísticas de la Iglesia Católica desde fines de la década de 1950 hasta mediados de la década de 1960 y hasta el año 2000. Podría decirse que estos números deben ser peores 20 años más tarde. También el nuevo estudio del Pew Research Center sobre la creencia de los católicos en la Presencia Real es abrumador. Sé que esta crisis no puede ser atribuida solamente al cambio en el modo de recibir la comunión, pero no puedo evitar pensar que tiene mucho que ver. Lex orandi, lex credendi no puede ser más evidente que en este punto particular.

La pregunta parece traer consigo una respuesta obvia : abolir la comunión de pie y en la mano en favor de la más reverente y apropiada, de rodillas y en la boca. ¡Devuelvan la barandilla al altar ! El cardenal Sarah cree que una de las principales prioridades de Satanás sin dudas sería atacar la creencia en la Presencia Real. Es difícil discutir con su apreciación.

Dado que los indultos otorgados por la Santa Sede comenzaron en 1969 y no son infalibles por naturaleza, podrían ser fácilmente revocados. Haría falta cierta humildad para admitir que retornar a la comunión en la mano fue un error imprudente. La Tradición de la Iglesia podría respaldar tal revocación. Hasta la documentación del Vaticano actual avalan la comunión en la boca por encima de la comunión en la mano.

Antes de concluir, consideremos una de las revelaciones privadas más populares de la Iglesia Católica. Fátima es muy conocida por su secreto de tres partes revelado por Nuestra Señora. Lo que no es tan sabido es el trato que le da a la eucaristía.

Cuando el ángel se apareció en Loca do Cabeço, "tenía en su mano izquierda un cáliz y sobre él, en el aire, estaba una hostia de donde caían gotas de sangre en el cáliz." El ángel dejó el cáliz y la hostia suspendidos en el aire y se arrodilló en el suelo junto a los niños y repitió con ellos tres veces la siguiente oración :

"Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo te adoro profundamente, y te ofrezco el Preciosísimo cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencia con los cuales Él es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y por el Inmaculado Corazón de María, te pido humildemente por la conversión de los pobres pecadores."

Después se levantó, tomó en sus manos el cáliz y la hostia y se la dio a Lucía, y dio el contenido del cáliz a Jacinta y a Francisco diciendo al mismo tiempo :

"Tomen y beban el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo terriblemente agraviado por la ingratitud de los hombres. Ofrezcan reparación por ellos y consuelen a Dios." 

Luego una vez más se inclinó al suelo con los niños y repitió tres veces la oración a la Santísima Trinidad y desapareció.

El ángel y los niños se postraron ante el Cuerpo, la Sangre, el Alma, y la Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, para hacer un acto de adoración, pidiendo por la reparación de los pecados en el mundo. El testimonio de Lucía y las obras de arte sobre esta escena, muestran al Ángel, dando la comunión a los niños en sus bocas, mientras continúan de rodillas. Luego hacen una acción de gracias. Qué hermoso testimonio sobre el modo apropiado para recibir la eucaristía.

Si la Iglesia nos invita a imitar a los ángeles y a los santos, ¿no debiéramos atender esta invitación y recibir la Eucaristía como nos mostró el ángel ?

Para un análisis más completo del tema, recomiendo la excelente obra del obispo Athanasius Schneider titulada "Dominus Est."

André Levesque


[11] Catechesis Mystagogica V, xxi-xxii, Migne Patrologia Graeca 33

[12] Otro erudito similar es Michael Davies. Pueden leer su tratado sobre esta cuestión en su obra : Communion in the hand and other similar frauds, P.8 (comunión en la mano y otros fraudes similares)

[13] https ://taylormarshall.com/2011/01/did-church-fathers-practice-communion.html

[14] Obispo Athanasius Schneider, "Dominus Est," p.23, 26 (citando la Catechesis MystagogicaV, ii, xxii)

[15] San Basilio, Carta 93

[16] Obispo Athanasius Schneider, "Dominus Est," p.29

[17] Esta práctica también se encuentra mencionada en obras de Teodoreto, obispo de Ciro y San Juan de Damasco.

[18] Is. 6 :7

[19] CCC 1324

[20] Obispo Athanasius Schneider, "Dominus Est," pp. 37–38